-Sabes que no eres rival para mí,hermanita-dijo,jadeando un poco.
-¡No quiero combatir ahora,quiero que pares de una vez!
Dicho esto,ella lanzó la espada de Gakupo algo lejos,dejándolo anonadado...eso no le hizo mucha gracia:
-¿P-pero que haces?-quiso gritar,pero estaba muy cansado para ello.
-Detengo tu inútil entrenamiento-dijo,cruzándose de brazos con firmeza.
Gakuko Kamui era la hermana melliza de Gakupo. Alta,fuerte y esbelta,con una larga cabellera púrpura recogida en una coleta alta y de ojos malva casi rojos,firme y madura,pero a pesar de ello,quería mucho a su hermano,tanto,que a la edad de 23 años,seguía cuidándole como si fuera un adolescente sin una meta en la que ampararse... bueno,Gakupo no es que tuviera aun ninguna meta que seguir:
-¿Cómo que inútil?
-Tal y como has oído-encendió la luz,ya que la sala estaba muy a duras penas iluminada por la débil luz del anochecer-Dime,cuanto llevas entrenando ¿Cuatro horas o cinco sin descansar?¿Te recuerdo lo que te pasó la última vez?
-...no es la primera vez que me paso el día entrenando y lo sabes.
-Van a ser las 7 de la tarde,no me dirás que vas a seguir entrenando cuando en nada ya estamos cenando ¡No pienso cenar sola otra vez!
-Esta bien,voy a darme un baño.
-Te lo preparas tu esta vez,yo tengo que pegar este cartel delante de casa.
Mientras Gakupo recogía las espadas,miró el cartel que había echo su hermana antes de que se fuera a colgarlo.No daba daba crédito a lo que veían sus ojos:
-¿Piensas seguir adelante con el proyecto?-dijo entre dientes.
-Mi meta es enseñar a alguien todo lo que yo se sobre Kendo,tener un aprendiz,te lo he repetido mil veces...deberías buscarte tu una meta-y dicho esto,se dio la vuelta y dejó a su hermano solo,recapacitando levemente lo que había dicho.
Después de un largo recorrido(ya que la casa era grande,con pasillos muy largos),abrió la puerta que llevaba a la calle y debajo de la tablilla donde ponía ''Kamui'',colocó el cartel con un poco de celo:
-No es que me haga mucha gracia usar celofán con este papel tan bueno,pero en fin...
Una tontería se le pasó por la cabeza;ponerse detrás del muro de piedra de su casa para ver si por casualidad,alguien lo leía.Más que una tontería,era simplemente infantil,pero inofensivo.Se fue a colocar detrás del muro pero de repente le pareció escuchar los pasos de alguien que se dirigía hacia su casa,así que con toda la ilusión del mundo se giró con una amplia sonrisa,sonrisa que se le bajó de inmediato al ver que era su vecino,un anciano de avanzada edad que daba débiles pero firmes pasos hacia su casa,que estaba al lado de la de los Kamui:
-¡Buenas noches querida!
-¿Noches?Son las 7 de la tarde señor Fuyou -dijo con una risita.
-¡En mis tiempos,las 7 ya era de noche jovencita!
El anciano miró el cartel y achinó los ojos para poder leerlo bien:
-¿Kendo?Interesante propuesta ¡Las viejas tradiciones se están perdiendo y hay que enseñárselas a los jóvenes para que no se queden en el olvido!¡Ah,si tuviera 20 años menos...!
El anciano continuó su camino lentamente hacia su casa mientras seguía murmurando cosas para si mismo. Esta sonrió levemente mientras veía como se alejaba:
-Bueno...a ver quien quiere ser mi aprendiz...
Cuando se dio la media vuelta de nuevo,su corazón dio un brinco porque antes de que ella se hubiera dado cuenta,había a su lado una jovencita de no más de 20 años,de pelo verde y corto con una vestimenta bastante llamativa que le recordaba a las Decoras que había por Tokio. Parecía mirar el cartel con interés:
-(No me lo puedo creer,una chica como ella parece interesada en ser mi aprendiz)-pensó,ilusionada-Ejem...-dijo,carraspeando la garganta-¿Te interesa?
-¿Eh?-miró a Gakuko-¿Tu eres Gakuko Kamui?
-Exacto señorita...¡Que honor que una chica de ciudad quiera aprender Kendo de la mano de los Kamui,los mejores espadachines de la zona y...!-dijo mientras se le iluminaban los ojos y su sonrisa era cada vez más amplia.
-En realidad no estoy interesada.
Esa respuesta fue como si le clavaran mil agujas en su orgullo y en su corazón:
-Leía el cartel porque me parecía interesante¡Hacía tiempo que no veía clases de Kendo!Me gustaría apuntarme,pareces una gran sensei.
-Pero...-carraspeó la garganta mientras intentaba ocultar su sonrojo-si antes me has dicho que no te interesaba...
-Es que...estoy en clase de canto...y estudio y...-dijo mientras empezaba a contar con los dedos,intentando memorizar-...y no creo que sea muy buena con la espada je je.
Kamui se quedó pensativa,se le había ocurrido una ''locura'',algo poco típico en ella
Se quedó mirando a la muchacha por un momento,examinándola;era una chica no muy alta,un poco más joven que ella,pero parecía ser bastante alegre y extrovertida y con mucha vida social(Jovencitas de Tokio=Vida Social)...todo lo contrario que su casi antisocial hermano...tenía que conseguir que se metiera en el Kendo como fuese...puede que al fin su hermano tuviera una amiga,y porque no,varios amigos.
La chica se la quedó mirando extrañada:
-Kamui-san...¿Pasa algo?
-Mmm,no nada...Disculpa mi descortesía pero ¿Tienes algo que hacer ahora?
-Bueno,la verdad es que no tengo hora de llegar a casa ni nada importante que hacer...
-Perfecto,es por si querías pasar a tomar algo.
La chica se quedó mirando la una gran y hermosa casa tradicional japonesa,casi parecía propiedad de un señor feudal. Sus ojos le hicieron chiribitas al ver tal majestuosa casa:
-¡Claro que sí!
Ya dentro de la casa,fueron caminando por un pasillo largo de madera,decorado con plantas bastaste bien cuidadas:
-Tengo un hermano...pero no creo que nos acompañe...
-...¿Por qué no?
-Digamos...que no esta acostumbrado a las visitas.
Llegaron a una sala,decorada ricamente con pinturas del siglo XVIII,muebles antiguos y en el centro de la sala,una mesita donde se solía tomar el te:
-Toma asiento,enseguida te traigo algo.
-¡Vale!-sonrió ampliamente
En cuanto se fue,se quedó sola,totalmente en silencio,lo único que se oía en ese momento era el ''Tic-Tac'' del reloj que se encontraba encima de un antiguo mueble. De repente,detrás de la chica se oyeron unos pasos:
-Nee,ya volviste Gakuko?
Por desgracia,delante de ella no se encontraba Gakuko,si no su hermano Gakupo,que únicamente iba tapado con una toalla y tenía todo su largo cabello suelto y empapado,cubriéndole la cara,le daba un aspecto bastante tenebroso.Gakupo no tardó en coger una katana que había en la sala decorando,desenvainarla y apuntar a la pobre chica,que estaba muerta de miedo:
-¿¡Quien eres!?¿¡Que haces en mi casa!?
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHH!
-¡Gakupo!
Entró Gakuko rápidamente a la sala y con una mano ocupada por una bandeja,con la otra mano agarró los largos cabellos de su enfurecido hermano,quien se detuvo en seco.Se giró hacia su hermana con cierto gesto de dolor:
-Eso duele ¿Sabes?-dijo mientras se acariciaba la zona de la cabeza donde su hermana le había pegado el tirón.
-A mi me duele más que quieras matar a mis invitados-contestó,indignada.
-¿Invitada?
Miró a la chica que se encontraba sentada en un cojín del suelo,todavía con el corazón en la garganta por semejante susto.Suspiró avergonzado:
-Mis disculpas señorita...
-M-megpoid Gumi...
-P-pues eso,siento haberla asustado...¿Usted será la aprendiz de mi hermana?
-Pues aún no lo se-contestó Gumi,cogiendo un poco más de confianza.
-Gakupo-kun...-dijo,poniendo una voz muy dulce-siento molestarte en tan hermosa conversación pero...no creo que sea del agrado de una señorita ver a un hombre semi desnudo así que...¡VÍSTETE DE UNA P*TA VEZ!
Este soltó la katana de golpe,haciendo un ruido metálico algo molesto y salió corriendo totalmente rojo mientras se podía oír un largo ''¡Lo siento!'' por todo el largo pasillo.Gakuko se giró hacia la joven,algo avergonzada:
-Lo siento querida...debo de haberte dado una mala imagen...-dijo mientras se escondía la cara con una mano totalmente sonrojada de la vergüenza.
-¡N-no pasa nada!En mi familia,todos están pirados -contestó ,entre risas.
-Que raro que la haya tratado con semejante cortesía..-dijo para si misma,mientras miraba el rastro de gotas de agua que había dejado su hermano.
Era la verdad,de lo más extraño,el era casi antisocial,no tenía amigos y mucho menos,pareja,por lo cual no sabía muy bien como tratar a la gente,de echo hablaba solamente con su hermana,familiares cercanos y poco más.
Se pasaba todos los días en casa entrenando ya que no tenía otra cosa que hacer,salía muy poco a la calle ya que no le gusta hablar mucho con la gente,la tiene miedo ¿Miedo?Si,la verdad es que,de pequeño no es que le trataran muy bien los demás niños en la escuela y en el parque y en la secundaria igual,por eso no le gustaba relacionarse demasiado,tenía miedo a que le repudiasen,como siempre lo han echo.Gakuko recordaba con tristeza esos días donde venía su hermano llorando a casa porque,o lo habían insultado o le habían pegado una paliza por a saber que motivo estúpido... le hubiera gustado estar en la misma escuela que su hermano para poder defenderle.
Suspiró y miró de nuevo a Gumi:
-¿Te apetece quedarte a cenar con nosotros?-miró a la chica con cierta melancolía.
Antes de que ella pudiera contestar,Gakuko la interrumpió:
-Ya se que nos acabamos de conocer y que resulta extraño que te lo haya propuesto pero...
-¡Por mi genial!-contestó con una amplia sonrisa.
La pelimorada la miró muy pero que muy sorprendida:
-Verás...-miró algo avergonzada al suelo- aunque no te lo parezca,vivo sola y aunque yo se cocinar,me mudé hace poco y aun no tengo fogones ni nada,por lo cual,siempre pido comida rápida,jeje.
-Estupendo Gumi, vamonos de cabeza a la cocina-dijo,incorporándose con una sonrisa triunfal-De todas formas,el te debe de estar más que frío,por lo cual,estará asqueroso.
Se levantaron y se dirigieron dirección a la cocina,la cual estaba a la otra punta de la casa y tuvieron que andar un poco hasta llegar. Poco antes de entrar en la cocina,olisquearon algo delicioso ¿Que era ese olor?Se encontraron a Gakupo, ya vestido y, para su sorpresa estaba preparando sushi,entre otras cosas:
-¿¡Sushi!?-exclamaron ambas.
Se acercaron rápidamente a Gakupo,quien se encontraba muy concentrado en su tarea,amasando el arroz del sushi para después,ponerle algo de atún rojo.A su alrededor había algunas tablillas de madera y estaban llenas de sushi,que rapidez:
-¿Y esto?¿Porque te ha dado hoy por cocinar?
-...me aburría...y quería compensar el numerito de antes...aunque aun me sigue doliendo el tirón.
-No te preocupes aniki,no es la primera vez que veo a un hombre semidesnudo...
Al oír eso,apretó el arroz del sushi que estaba amasando de tal forma que se le escurrió algunos granos de arroz entre los dedos.Su hermana también estaba alucinando:
-¡No penseis mal!Tengo un amigo con complejo de nudista...
Suspiraron tranquilos y,al rato se pusieron a cenar la cantidad de comida que Gakupo había hasta que quedaron totalmente saciados sobre las 9 y media de la noche,estaba el exterior totalmente a oscuras:
-Thanks for the wonderful food!-exclamó la peliverde.
-Muy bueno todo hermano.
Este no dijo nada y se repente,oyeron a la invitada quejarse:
-¡Oh mierda,que tarde es!Y encima esta la calle totalmente a oscuras...-dijo,mientras miraba por la ventana,poniendo un puchero.
-... Acompáñala hermano.
-¿Que?¿Y porque no lo haces tu?Es tu invitada-contestó molesto.
-Tengo...-se quedó pensativa-cosas que hacer...-se levantó y empezó a recoger sus platos.
-¡Venga,no me pongas excusas!¿Qué tienes que hacer a estas horas además de dormir?
A Gakuko se le hincharon varias venas de la frente y Gumi tragó saliva asustada:
-Etto...puedo ir a casa sola...
Gakuko estampó un bol de madera que tenía ese momento en la mano,asustando a Gakupo y Gumi:
-¡Mira cabeza de berenjena podrida,como no la acompañes,tendré motivos más que suficientes para cogerte los mismísimos,colgarte de ellos desde el árbol más alto de la zona y usarte de piñata! ¡¿Estamos?!
Este tragó saliva,estaba apuntando con una katana en sus partes nobles.El tenía carácter...pero contra su hermana no podía,así que solo pudo gemir un poco del susto y suspirar derrotado:
-Esta bien...
-Bien hermanito -sonrió triunfal mientras apartaba la katana.
-Vamonos Megpoid...
Y de un pequeño tirón del brazo,llevó a la chica hasta la entrada de la dando un portazo,ya que Gakupo estaba algo molesto de que su hermana fuera tan bruta a veces.
La calle estaba totalmente desierta y solo eran las 10 y cuarto,estaban rodeados de casi completa oscuridad,solo iluminaba la calle algunas farolas que tímidas,iluminaban la zona.
Todo estaba en silencio,en un incómodo silencio,ya que ninguno de los dos hablaba,en Gakupo era bastante normal porque no es que le gustara mucho hablar y estar acompañado,pero a pesar de todo,esa chica que acababa de conocer hace apenas unas horas no decía nada,parecía mentira con lo habladora que estaba antes.
Algo le incitó,no sabía el que,a iniciar una conversación.Debía de estar enfermo:
-Así que Megpoid...-tragó saliva- ¿Por donde queda su casa?
-No muy lejos de aquí...un momento ¿Megpoid?-dijo extrañada- Hacía mucho que alguien no me llamaba por mi apellido,desde la secundaria,que gracia -sonrió un poco.
-...¿Eh?...¿Secundaria?..No entiendo
-No pensaras que aún sigo en secundaria ¿No? ¡Eso fue hace tiempo! Soy una chica universitaria -dijo orgullosa.
-(Entonces...ella tendrá unos..)...Y...disculpe mi atrevimiento...-tragó saliva de nuevo- ¿Cuantos años tiene?
-¡Esas cosas no se las pregunta a una señorita!